4ª edición del Festival Abierto en Canal

¡¡Alakazum!!

¿Cómo habéis pasado estos últimos meses? ¿Con ansía viva? Vuestro silencio es una clara respuesta.

Pero ya podéis empezar a respirar tranquilos. Ya estamos a las puertas (o mejor dicho esclusas) de una nueva edición del certamen cultural «Abierto en Canal». Podemos predecir en nuestra mágica bola de cristal que seréis de nuevo un público bien dichoso, qué tendréis mucha buenaventura y que podréis seguir presumiendo de susurrar a vuestros humanos más cercanos… «Sí, sí,…Yo estuve allí»

Ya estamos en la 4ª edición del festival. Un evento, que surgió de la iniciativa, voluntad y colaboración de un grupo de vecinas y vecinos del Bº La Victoria llega al 2019 con varias novedades y alguna que otra sorpresa. Pero antes de consultar el oráculo de la dársena, queremos agradecer muy vigorosamente la colaboración dedicada y el esfuerzo que algunas asociaciones, administraciones y colectivos están dedicando para sacar a flote este nuevo certamen.

En primer lugar destacamos tanto a la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid como a la Asociación Vecinal de Los Comuneros. Con ambos entes y gracias a ellos podremos -un años más-, financiar y costear las distintas actividades qué han ido surgiendo estos últimos meses de preparativos.

Nos emociona mucho el comprobar como se aprecían y escuchan estas iniciativas de barrio, con un gran poso participativo, del todo sencillas, muy sencillas sí, pero realizadas con ese esfuerzo y entusiasmo propio de quienes creen y aman un espacio tan emblemático como es el Canal y su barrio. El vecindario comunero, dentro de su Asociación Vecinal, realiza doble aporte, además del meramente económico también nos presta su valor humano y dotacional. Esfuerzos que tiene su fruto, que logra construir barrio, que avanza en esas relaciones de vecindad y colaboración entre quienes aquí viven, logrando sacar adelante este apéndice cultural.

Por otro lado cabe destacar la colaboración de otros colectivos para este año. La Asociación Cultural «La Barcaza», quienes un año más nos prestan su sede como centro de operaciones dentro de uno de los edificios industriales mejor conservados de la Dársena del Canal. La Cooperativa Eléctrica «Energética» la cual facilita esa luz verde para poder enganchar los instrumentos y luminarias necesarias para los distintos actos. También nos ayuda la Confederación Hidrográfica del Duero, con la cesión de uso del Díque Seco del Canal, corazón de esta singular localización, y, por supuesto, el magnífico grupo de personas que año tras año ofrecen parte de su tiempo para sacar adelante de manera altruista este evento.

Si algo hemos apreciado en estos años, es como esta iniciativa va generando una dupla un tanto inconsciente de reacciones. Por un lado la del más puro «conocimiento», en cuanto al disfrute del intelecto al contemplar las distintas propuestas en sus distintas localizaciones, seguida muy de cerca con el «reconocimiento» que lógicamente ofrece un espacio, el Canal, símbolo del patrimonio histórico e industrial y valor cultural para un Valladolid, que si algo puede reconocer en su historia es la conservación, más o menos certera, de todo el entorno de la dársena del Canal de Castilla.

 

 

 

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